jueves 6 de noviembre de 2008

Dioses : Una Pelicula de Josue Méndez

Dioses


Es posible que Dioses de Josué Méndez pueda compararse con una fotografía, por la crudeza con la que esta última puede representar una realidad, a veces en forma demasiado palpable. La película al ser vista aparece como una fuerte exploración a las formas de narrar y ver el cuerpo que existen dentro de la sociedad peruana desde sus polos, entre aquellos que forman parte de la élite y de aquellos que forman parte del otro extremo; el retrato planteado por el cineasta toma como campo de desarrollo principal de la trama el balneario de élite, enfocado esta vez en Asia, como prototipo del retiro progresivo de los lugares de veraneo denominados exclusivos en la capital cada vez más hacia el sur, imagen de una ciudad que ante sus migraciones y migrantes cada vez más numerosos se retrae cada vez más lejos con objeto de no ver disueltas la parte de su identidad ligada con un pasado previo a los cambios.


A veces escenarios minimalistas, excesos de blancos como en los contextos de la arquitectura de balnearios, espacios privados de separación generacional. Una mirada simple a la película puede darnos la idea que Dioses es sólo una crítica bipolar, desde la atmósfera de quienes se hallan arriba y abajo, sin embargo la película apunta a mucho más a la hora de decirnos que sus personajes se desplazan en una trama rica en zonas grises, en la que hay múltiples puntos de contacto, y donde nada es homogéneo.


Este es el campo de la historia de Agustín, quien desea que sus hijos Diego y Andrea tomen el camino, ella casada y con hijos, él asumiendo la posta de la fundición, el negocio de la familia; La realidad sin embargo es mucho más cruda: Diego no puede dejar de evadir el desprecio por su padre como tampoco el deseo de atracción que lo liga al cuerpo de su hermana; Andrea por su parte conjura el tiempo entre la soledad de las drogas de diseño y las atmósferas electrónicas, ante un presente que ella misma desea no aceptar. Elisa, la amante de Agustín, busca un enlace serio con él, uno que le permita salir de la zona gris en la que se encuentra, y pasar de advenediza a parte de un grupo, y ensaya pacientemente gestos y modos ante el espejo con objeto de parecerse cada vez más y más al grupo de damas del balneario del que quiere ser aceptada.


Josué Méndez impacta con una buena película que ingresa previamente al circuito comercial nacional después de haber ganado un premio en Biarritz y haber sido proyectada en otros países previo al estreno en Perú, el 30 de Octubre; el autor, sorprende con la estrategia de Dioses, en un espacio donde la filmografía nacional se mueve a partir de medios de producción determinados y consecuentes.


En fin, muy recomendable.